Libre
Anoche soñé que perdía un avión, y yo no suelo volar, intento siempre ir en coche o en tren, pero no me gusta mucho volar, aunque lo haga a fuerza de motivación para conocer esos lugares con los que sueño despierta.
En el ave de vuelta no podía parar de mirar las caras cansadas de las familias, dejaban atrás historias y emociones, abuelos llenos de alegrías que se despedían con el corazón encogido pensando en cuando volverían a ver a esos nietos, a los siguientes, a los que llegarían. Pero había que volver a casa.
Y mañana empieza de nuevo la rutina, o quizás una vida nueva, llena de sorpresas y alegrías, sin saber lo que te espera, levantarte con los ojos como platos pensando que traerá el nuevo día y todo lo que tenemos para ofrecerle. Anoche no perdí un avión, dejé volar los aviones del pasado, de la angustia, de los miedos, de los terrores nocturnos que no me dejaban dormir, ni atreverme a seguir, y aunque no niego que parte de él sigue en mí, ahora es el momento de vivir...porque si no ¿cuando?
Ya no quiero más tiempo de descanso, es la hora de salir al ring, ha sonado la campana, es mi turno, me toca a mi...hoy me siento tan ligera que si el viento soplara un poquito podría llegar a cualquier parte...incluso hasta ti :)







